Bueno, para empezar lo de «dormir a un bebé» no debería ser exactamente así.
No sé si en tu juventud tenías un Furby y cuando te cansabas de él, lo ponías boca abajo y sabías que sí o sí se iba a apagar. Con los bebés a veces esperamos que ocurra lo mismo.
Buscando el botón mágico para dormir a un bebé.
Probamos tocándole el entrecejo, cogiéndolo con la barriga sobre el antebrazo, porteo, pelota de pilates, teta, en el carrito pasando siempre por encima de la misma alfombra para que note el escalón, o incluso en la cocina con el extractor funcionando. A veces puede ser que alguno de estos trucos para dormir a un bebé funcionen, pero por tu bien, espero que no funcionen siempre. ¿Por qué? Porque puede hacer que tu bebé dependa siempre de eso para lograr dormirse, ya que le hemos ayudado a asociar que para dormirse necesita siempre esa ayuda que nos sirvió.
Entonces, ¿cómo ayudo a dormir a un bebé?
Para empezar vamos a desterrar el «voy a dormir al bebé» y lo vamos a cambiar por «el bebé se va a dormir», y es que tu bebé nació ya sabiendo dormir, pero ¿qué le ocurre? que para dormirse necesita estar en calma y sentirse seguro, y eso es algo que tú sí que puedes ayudarle a que ocurra.
Tú le vas a dar calma, un buen ambiente de sueño y vas a ponerlo a dormir en los momentos en los que tenga sueño, y después tu bebé será quien logre dormirse (a veces en brazos, o en el carrito, o porteo o en la cuna, eso ya depende).
¿Qué es importante para que tu bebé duerma?
Una presión de sueño adecuada:
Es importante que duerma siestas a lo largo del día (en este artículo de HOLA hablo sobre esos bebés que solo duermen la siesta en brazos), vigila que las siestas no le coman el pastel al sueño nocturno, pero tampoco podemos dejar que aparezca el sobrecansancio (ya que hará que la noche sea muy difícil).
Rituales de sueño:
No tiene porqué ser nada complicado, de hecho mejor que sea muy facilito y replicable. Se tratan de los pasos previos antes de ir a dormir, les ayuda muchísimo a los bebés a calmarse porque saben qué va a ocurrir después, y así su cuerpo se va preparando para ir a dormir.
Ambiente de sueño adecuado:
Oscuridad, silencio (o ruido blanco si hay más ruidos de fondo) y una temperatura adecuada van a ayudar a que tu bebé concilie el sueño mejor.
Mimos:
Antes de ir a dormir, o como parte del ritual, dedica unos minutos a los mimos: caricias, masajitos, contacto visual, nanas… todo lo que ayude a tu bebé a sentirse querido y reconfortado.
Si aún así necesitas más ayuda, puedes echar un vistazo a los diferentes servicios que ofrezco. Me dedico a ayudar a las familias a que sus bebés duerman y descansen todo lo que necesitan, desde un enfoque respetuoso buscando siempre el beneficio del bebé y su familia.
