Regresiones del sueño.

Regresiones del sueño infantil

Las regresiones de sueño hacen que tu peque que quizás dormía bien, de repente, empiece a dormir peor.

¿Qué ha pasado?

¿Se quedará así para siempre?

Regresiones de sueño por la edad.

Hay una serie de regresiones que vienen marcadas por el calendario y suceden en todos los bebés prácticamente en los mismo tiempos. Son regresiones evolutivas.

Regresiones de sueño de los bebes

La primera: La Regresión de las 6 semanas.

Es la primera, pero suele pasar desapercibida. Y no es de extrañar, teniendo en cuenta que aparece en pleno postparto, en un momento que todo suele ser un caos.

Esta regresión llega debido a un pico de crecimiento que hace que el bebé necesite despertarse más veces para alimentarse (en estos momentos de desarrollo necesita mucho combustible). Además, los peques a esta edad comienzan a estar más despiertos, así que es importante procurar tener actividades relajadas hacia el final del día, así como estar pendiente de que cumpla con sus ventanas de sueño, para no llegar sobrecansados a la noche, provocando lo que se llama «la hora bruja».

Regresiones de sueño por cambios

Regresiones de sueño no debidas a la edad.

Ocurren debido a cambios como una mudanza, la llegada de un hermanito… o cuando están malitos. Son momentos que tu bebé vive muy intensamente (aunque a veces pensemos que no se da cuenta).

¿Qué hacer durante una regresión de sueño?

Durante las regresiones de sueño es muy importante mantener la calma. Hay que saber que durante el tiempo que dure la regresión tu peque va a necesitar más apoyo y que su sueño será peor, pero la regresión pasará y, si no hemos introducido muletillas nuevas, volverá a su ser.

¿Cómo gestionar una regresión de sueño?

Durante las regresiones es importante no dar grandes pasos atrás o comenzar a utilizar estrategias que no queramos que se queden con la familia. Por ejemplo, «tu peque acaba de aprender a andar y cuando lo pones en la cuna quiere estar paseando de un lado al otro», así que, como te desespera, lo decides «va a dormir en el carrito«. Pruebas y el peque, se relaja y tras unos paseos por el pasillo, se queda dormido. Al día siguiente, lo vuelves a llevar a la cuna, ves que se pone de pie y que comienza a caminar, y decides tirar por lo rápido, «total, así estamos todos felices», y día tras día se instaura una nueva muletilla. Y de repente te das cuenta de que para dormir, tu peque necesita siempre siempre el carrito… ¡ouch!

Esta trampa del carrito me la conozco muy bien porque me ocurrió a mí con mi hijo mayor, cuando no tenía ni idea de nada sobre el sueño infantil.

Si te ha pasado a ti, y te has quedado con alguna costumbre que te cuesta quitar, consulta las diferentes opciones que tengo con las que puedo ayudarte.

Regresiones de sueño normales

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